Parecía un tío normal

feminismo, machismo, mujer, sexismo

Parecía un tío normal, uno más, una de esas personas anónimas que te puedes encontrar haciendo cola en el supermercado o en los pasillos de la universidad. Estoy convencida de que a ninguno de vosotros le habría llamado la atención, o al menos eso me pasó a mí cuando me lo crucé.

Yo iba caminado, deprisa, pensando en mis cosas. Esa vez no llevaba los cascos puestos. A unos veinte metros estaba el chico, vestido de negro, con gafas de pasta y una mochila a sus espaldas. Llevaba uno de esos cortes de pelo que se suelen ver en las convenciones de comics, a lo casco, negro como el petróleo y muy lacio. Me miraba. Notaba su mirada clavada en mí sin necesidad de tener que mirarlo. Estaba esperando en un paso de cebra e incluso se había girado para mirarme mejor. No le miré a la cara en ningún momento. Empecé a sentirme realmente incómoda mientras avanzaba hacia él y aceleré el paso, cuanto antes pasaba de largo mejor. “Parece un tío normal”, pensé, “seguramente ni siquiera me estará mirando a mí”. Pasé por su lado y escuché claramente como dijo: “Guau. Qué cuerpazo”.

¿Sabéis algo que me jode? No saber reaccionar a tiempo. Me jode no haberme girado y haberle preguntado cuál era su problema, o haberle increpado en voz alta, de cualquier manera. Pero hice lo peor. Seguir caminando, hacer como si no le hubiera oído, agachar la cabeza, coger todo mi cabreo e indignación y arrastrarlo hacia mi casa.

No me gusta cruzar la mirada con personas que no conozco de nada y que me cruzo por la calle. Me siento abrumada, me molesta estar mirando hacia ningún lugar en particular y que de repente una persona se cruce en mi campo de visión mirándome directamente a los ojos. Mi instinto natural es bajar la mirada, y odio tener que agachar la cabeza, odio esa sensación de que me están observando, de que estoy siendo escrutada y que debo sentirme avergonzada por algo. Quizás es paranoia, pero es una paranoia que llevo encima desde hace ya unos cuantos años. Pero lo peor es que esta paranoia tiene fundamento, porque parece ser que cuando cruzas la mirada accidentalmente con alguien, en mi caso con alguien del sexo opuesto, le concedes de forma implícita la capacidad de interactuar contigo, aunque tú no quieras.

¿Y sabéis lo que más me preocupa? Que parecía tío normal.

PD: Esto es lo que llevaba puesto. Una camisa de manga larga cerrada y unos vaqueros boyfriend, o los ‘cagaos’ de toda la vida. A ver quién se atreve a decir que iba provocando.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s