El síndrome del viejo jersey

Lo que a la gente le gusta llamar amor

De la misma forma que sostengo que hay un capítulo de Sexo en Nueva York para cada crisis emocional, he llegado a la conclusión que hay una viñeta de Moderna de Pueblo para cada inquietud de una mujer joven y ligeramente neurótica.

Hace unos seis meses salí con un chico unas cuantas veces pero acabé pasando de él de una forma de la que no me siento orgullosa. Soy consciente de que conectamos bien, pero había algo en mí que no acababa de encontrarle el punto, no me sentía cómoda, no quería que funcionara. Fui mala. Una crisis que se suma a la pila de las razones por las que tuve que grabarme a golpe de aguja que en el fondo soy una buena persona.

 

A pesar de la ruptura sinuosa, que más que una ruptura fue una bomba de humo (¿Me ves? ¡Ya no me ves!), continuamos siguiéndonos por Instagram. Y desde hace unas pocas semanas, ha estado subiendo fotos de sí mismo, mucho más guapo de lo que recordaba, y de su nueva novia, una rubia espectacular.
Y he aquí el síndrome del viejo jersey:
Ahora en serio. Dudo horrores que algún día llegues a leer esto, pero tienes que saber que siento mucho el daño o malestar que te haya podido causar. A veces me acuerdo del tatuaje de tu brazo, y sonrío. Pero el corazón quiere lo que el corazón quiere. Y si quería estar sola, nadie iba a impedírmelo. En fin, que te deseo lo mejor. Por cierto, te he hecho unfollow en Instagram.

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