La Manada en 8 puntos

A veces pienso

Me podría extender tanto hablando de esto que probablemente os aburriría antes de concluir con lo que realmente quiero decir. De modo que lo voy a hacer por puntos.

  1. No es abuso, es violación.
  2. Algo en mi interior me dice que no van a volver a la cárcel, que los van a absolver.
  3. Que 5 hombres violen simultáneamente a una cría de 18 años, la graben sin su permiso, difundan los vídeos y le roben el móvil para que no pueda pedir ayuda sale barato en este país. Menos de 2 años de prisión y 6.000€ de fianza.
  4. Me pongo en la piel de ella y no sé si quiero morir o morir matando.
  5. Me jode reconocer que tengo sentimientos encontrados sobre que les partan la cara a estos tíos ahora que están en la calle, así como la innegable sobreexposición mediática que han tenido. Porque creo han tenido la “mala suerte” de convertirse en el símbolo de una lacra con millones de caras y nombres. Aunque una parte de mí está gritando muy fuerte: “que se jodan”.
  6. Quiero que se les juzgue por violación, que cumplan con su pena y que entren en un programa de reinserción que les proporcione eso que es evidente que en su puta vida les han dado: educación.
  7. Quiero una reforma del sistema penal desde la perspectiva de género, que proteja a todas las mujeres.
  8. Ayer celebré la noticia de que habían ascendido a dos años y 4 meses de prisión la condena a un teniente que obligó a un soldado (hombre) a masturbarse en su presencia a cambio de 120€. Hoy no puedo evitar pensar que si ese soldado hubiera sido mujer, ese titular jamás hubiera existido. La noticia aquí.

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Foto: moderngirlblitz

 

Talla 38

A veces pienso

Hace aproximadamente 10 años que llevo la talla 38. Y ni con 15 años ni ahora, que voy camino de los 26, he dejado de tener esa sensación de que hay algo en mí que sobra.

Lo he sentido al no verme reflejada en las chicas que aparecen en las series o películas que me gustan. Lo he visto al comparar mi cuerpo con el de los maniquíes de las tiendas, con el cuerpo de mis amigas más delgadas. Lo he visto al verme gorda en fotos, aunque sé perfectamente que no lo estoy. Lo he visto en esos espejos 360º de algunos probadores que ni esforzándome consigo entender por qué existen.

Tener la talla 38 significa estar a una o dos tallas de tener el cuerpo que todos esperan de mí. El cuerpo del éxito.

A veces han pasado cosas. Me he apuntado al gimnasio y he ido. He tenido rachas malas que me han quitado hasta el hambre. He pillado un virus estomacal. Cosas como estas han hecho que, ¡magia!, pierda peso. Y entonces me he mirado en el espejo y me he visto tan cerca, pero TAN CERCA, de tener el cuerpo que desde que era una niña me han dicho que debo tener.

Tener la talla 38 es como estar tirada en el sofá, estirarte para coger el mando de la tele y rozarlo con la yema de los dedos, sin conseguir cogerlo.

Tener la talla 38 es poder comprarte ropa en Zara, pero que muchas prendas no te queden bien. Es realizar complejas ecuaciones en las que te imaginas cómo le sentaría el look a esa modelo que ves en la web si tuviera tus tetas, tus muslos o tu cadera. Es comprar ropa que crees que te va a quedar bien, pero no.

Porque tener la talla 38 es estar buena, pero no. Es estar delgada, pero no. Es entrar en el cánon, pero no.

Porque siempre sientes que te sobra algo. Porque te convences de que si estuvieras solo un poquito más delgada, si te tomaras en serio el gimnasio, si hicieras algo de dieta…

Es como si el mundo te dijera: “¡Vamos, gandula! Estás a 4 kilos de ser aceptada por la sociedad, ¿y prefieres comerte esa hamburguesa? Vergüenza debería darte”.

Como decía Moderna de Pueblo en esta viñeta, “Si aparecen chicas de la talla 38 en las revistas te lo señalizan como Mujeres Reales, de tan raro que es verlo”.

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¿Y sabéis algo muy jodido? Que dejar de sentir que no tienes el cuerpo que deberías tener no tiene nada que ver con la talla. Porque el mundo siempre encontrará una manera de decirte que no eres lo perfecta que se espera que seas.

Así que, ¿para qué molestarse?

PD: Este es un artículo escrito por una chica de la talla 38 (¡No me digas!). Hablo desde mi más sincero y subjetivo punto de vista. No tengo la más mínima intención de faltar u ofender a nadie, tenga la talla que tenga. Por favor, tenlo en cuenta antes de ponerme a parir. Gracias por leer.

En portada: Megan Fay

Miss Esteve

R-e-s-p-e-c-t

A veces pienso

A lo mejor mucha gente no entiende esto. Y esa será la prueba irrefutable de que como sociedad algo no estamos haciendo bien.

Contacté con una empresa para un proyecto audiovisual, todo en el ámbito laboral. Yo era un cliente que pagaba un dinero por un servicio. Me pusé en contacto con el hombre que dirige esta empresa para acordar las condiciones. Hasta aquí todo parece normal, el trato es cordial.

Llega el día. Y yo la compañera con la que lidero el proyecto asistimos al rodaje con la única finalidad de supervisar. Ni siquiera esperábamos pasar el día entero allí.

Y de repente, sin darnos cuenta, nos convertimos en las asistentas. Yendo a comprar agua, trayendo cafés, bocadillos, rebuscando en el material que se necesitaba en la producción, cargando con maletas, bolsas e instrumentos de todo tipo. Lo hice todo de buena gana y con empeño, con mi mejor intención de ayudar.

Pero no pude evitar pensar: si mi compañera y yo no fuéramos dos mujeres de menos de 30 años, ¿estaríamos haciendo esto?

Días después del rodaje, el director me escribió un email que empezaba con un “hola, guapa”, que me cayó como una jarra de agua fría. Me molestó profundamente y lo percibí como una falta de respeto monumental hacia mí y mi profesionalidad. Y lo peor de todo es que no se lo dije, porque no tuve valor, porque me pesa más la necesidad impuesta de satisfacer y ser agradable, que la de revindicarme.

¿Creéis que si yo fuera un hombre, esto habría pasado? ¿Veis normal que en un ambiente profesional, una persona que apenas me conoce se dirija a mí de esa manera?

Qué locura, ¿eh? Una chica de 25 años pidiendo respeto.

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Lo que estoy pensando mientras escribo este post

Alguno de vosotros pensaréis:

Exagerada.

Desagradecida.

Loca.

Flipada.

Feminazi.

¿Veis? Ahí está el puto problema.

Dale, Aretha.

Esto es lo que pienso sobre lo que está pasando en Cataluña

A veces pienso

Soy una oscense de 25 años empadronada en Barcelona, ciudad en la que llevo viviendo 7 años de mi vida. Antes de estar aquí, pasé otros 6 en Lleida. La mitad de mi vida ha sido catalana, la mitad de mi sangre también lo es (gracias, papá). Dos mitades en las que ahora se compone, no mi corazón (demasiado melodramático), pero sí mi sentimiento de pertenencia, mi identidad, hoy más dividida que nunca.

Pero hay una cosa que las dos partes que componen quién soy tienen en común, y es la vergüenza. Vergüenza de un gobierno español que se esconde detrás de leyes o detrás de una carga policial desproporcional y desproporcionada. Vergüenza de un govern que huye hacia adelante, que no juega limpio, que se llena la boca con la palabra democracia, y que no me representa. Ninguno de los dos lo hace.

No hay palabras que puedan expresar la sensación de dolor y angustia al ver lo que está pasando. Pero lo peor de todo es ver con total claridad la falta de comprensión y de empatía por parte de unos y de otros. De ver el partido desde el banquillo y sentir que no te han invitado a que formes parte de él.

Porque, ¿cómo una española puede entender que los catalanes tienen derecho votar? ¿Y cómo una catalana puede decidir no querer la independencia a cualquier precio?

Puede que mis convicciones no coincidan contigo, pero no por ello valen menos. No soy una traidora, ni una fascista, ni una radical.  Y exijo respeto.

Exijo un gobierno que haga su trabajo, que no utilice a sus ciudadanos como marionetas políticas para generar imágenes que solo motivan el terror y el odio. Que utilizan las diferencias de opinión, tan naturales y razonables en una sociedad plural, como armas de doble filo.

A mí me parece bien que se vote, de forma legítima. Con campañas de sí y de no. Con validez, garantías y legalidad. Sin represión, presiones ni manipulación. Exijo una convocatoria en la que se llame a todos los catalanes, los del sí y de no, cuya única finalidad sea la de dar voz a todo el pueblo, y no solo a una parte.

Y creo entender que a esto lo llamamos democracia.

PD: Este post es difícil de ilustrar con una imagen, pero hay que añadir una cabecera para que quede más bonico. Yo he escogido ésta porque me parece simbólica y entiendo que no se da de hostias con lo que estoy explicando. Tampoco hace falta darle más vueltas. Gracias por leer.