La importancia de ser idiota

Lo que a la gente le gusta llamar amor

Puntualicemos qué es ser idiota para mí.

Un idiota es una persona pura, ilusa, crédula, exasperadamente inocente y con un afán insólito (hay quien diría que antinatural) de mostrar toda su vulnerabilidad, sin reservas ni matices ni pedir perdón por ello.

Un idiota se muestra al mundo tal y como es, porque no hay ni una sola pequeña parte de sí mismo que piense que deba ocultarse.

Un idiota es valiente, pero a la vez temeroso. Sus miedos son lo que le hacen fuerte, precisamente porque al final siempre consigue vencerlos.

Un idiota tropieza dos, tres, cuatro y hasta mil veces con la misma piedra, porque tiene fe en que algún día la piedra sea gentil, y no duela.

Un idiota es un ser herido, traicionado. Pero eso nunca le impedirá seguir queriendo confiar en la gente.

Un idiota se ilusiona con tonterías que a nadie más le importan, mira la vida con el asombro y la gratitud de quien cree no merecerla.

Y ahora viene lo más importante.

Un idiota ama. Aunque su corazón esté machacado, amará con cada fragmento sucio y astillado que le quede de él.

Ojalá más idiotas.

Infidelidad emocional

Lo que a la gente le gusta llamar amor

No puedo contar con los dedos de mis manos -ni mis pies- la de veces que han jugado conmigo sin yo saberlo, aprovechándose de mi ignorancia, de mi ingenuidad e incluso de mi buena fe. Porque tengo la manía de pensar que la gente es buena. Pero no lo es. De hecho la gente, en términos generales, es un coñazo.

Hoy me apetece contaros algo que tiene que ver con el título de este post. Pero quizás de una manera distinta. No me voy a detener a explicaros qué es la infidelidad emocional, podéis encontrar posts muy buenos que hablan de este tema con la valentía y la amargura de quien los ha sufrido en sus carnes, como éste de Weloversize.

Pero no es mi caso. Ya no guardo odio en mí. Sólo algo de decepción.Quizás porque no nos damos cuenta de lo importantes que son algunas personas, y de lo poco que son otras. Es importante saber dedicar a cada una el tiempo, el valor y el amor que merecen.

Quizás mi problema es que tiendo a darle a las personas equivocadas la capacidad de que me decepcionen.

Estoy cansada de las injusticias, de la gente tramposa, cínica, que no le importa causar daño si haciéndolo consigue sentirse bien consigo misma o suplir una necesidad. Estoy cansada de los tipos con novia que buscan en otras chicas la emoción, la atención o la novedad que ya no encuentran en sus parejas.

Me dan miedo esas relaciones basadas en la mentira, en la aceptación de engaños mutuos, en las dobles vidas. Me da miedo que algún día mi futura pareja me haga algo así. Me da miedo que algún día deje de importarme.

Pero sobretodo me cabrea que hayan utilizado a gente que amo, que hayan intentado hacer lo mismo conmigo, y que probablemente van a seguir haciéndolo.

 

“No quiero nada serio”

Lo que a la gente le gusta llamar amor

Esto es un mensaje para mí misma y para todas esas personas -chicas y chicos- que durante las primeras semanas de una relación dicen cosas como:

Estoy muy a gusto contigo pero no quiero convertir esto en algo serio. Esto no va a pasar de aquí. No busco nada a largo plazo.

Por favor. ¿Podemos calmarnos? ¿Podemos relajarnos y disfrutad un poco de lo que tenemos?

Pensadlo despacio y detenidamente, porque a es un poco absurdo dar por sentadas cosas como que:

  1. La otra persona quiere casarse contigo.
  2. Tú no lo querrás nunca.

¡Nadie lo sabe! Yo soy incapaz de saber qué helado de Ben & Jerry’s me gusta más, ¿cómo se puede esperar de mí que sepa reconocer a la persona con la que quiero estar durante gran parte de mi vida?

Es imposible que tú o tu pareja sepa qué narices quiere de ti o qué puñetas va a pasar con vosotros. Si lo que tenéis claro es que os gustáis y os lo pasáis bien juntos, ¿por qué siempre hay que buscar algún problema? ¿Qué conseguís poniendo barreras innecesarias? Es igual de ridículo dar por hecho que no va a funcionar, del mismo modo que es ridículo dar por hecho que acabas de conocer al amor de tu vida.

Seamos claros, es altamente probable que lo vuestro no funcione. Que os mandéis a paseo tarde o temprano. Estadística pura. Y los finales, por norma general, son una mierda. Así que daros el capricho de disfrutar del principio y fingir que quizás, sólo quizás, lo vuestro sí puede salir bien.

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Amigo de mi ex, ¿verdad o trampa?

Lo que a la gente le gusta llamar amor

A veces, cuando hay algo que me preocupa, le doy vueltas en mi cabeza. Cuando hay otra persona implicada, lo que hago es recrear en mi mente el discursito que me gustaría tener con ella. A veces, recreo conversaciones enteras e interminables en mi imaginación, en las que me tomo muchas licencias deduciendo qué diría la otra persona.

Esta es una de esas veces.

¿Vosotros creéis que se puede ser amigo de una ex pareja?

Yo siempre he dicho que me llevo muy bien con los chicos con los que he salido, pero ahora me doy cuenta de que quizás no es así. ¿Se considera llevarte bien no llevarte? ¿O intercambiar mensajes esporádicamente cada X meses, sólo para saber que todo va bien pero sin meternos en temas demasiado personales?

Empiezo a pensar que quizás no soy tan buena amiga como creía que era. Que en última instancia prefiero levantar un muro entre esa persona a la que quise y yo, dejando el pasado bien cerrado en su cajón, sin que estorbe mi presente.

Seamos realistas, ¿puedes tener una relación de amistad sincera y honesta con una persona cuya relación sentimental se os ha ido a la mierda? No puedo evitar pensar en las situaciones de incomodidad, las medias verdades o las segundas intenciones que esconden este tipo de amistades. Cuando un ex se toma tantas molestias por permanecer en tu vida, ¿no es quizás porque le jode ser olvidado? ¿O sustituido?

Qué se yo, pongámonos en lo mejor. Ha pasado el tiempo, habéis rehecho vuestras vidas de forma independiente y por alguna broma del destino os reencontráis y conseguís ser colegas y tener una relación sana y normal. ¡Es genial! Pero dejando a un lado esta hipótesis, ¿de verdad vale la pena seguir siendo amigo de tu ex?

Francamente, me cuesta creerlo.

Aunque probablemente me equivoque.

 

Un tío me ha hecho una bomba de humo

Lo que a la gente le gusta llamar amor

 

Bomba de humo: Acción de desaparecer sin dejar rastro y aparentemente sin motivo alguno, dejando a la otra u otras personas en un estado de shock emocional.
 Un tío me ha hecho una bomba de humo. Tal cual.
Quedamos para comer un viernes después del trabajo. Era arriesgado. Apenas lo conocía y no sabía si podía caerme mal. Lo normal en una primera cita es quedar para tomar unas cañas para poder huir sin levantar demasiadas sospechas. Si ves que la cosa es realmente incómoda, apuras tu bebida de un trago y finges que tienes una cena/sacar a la mascota que no tienes/cita en el ginecólogo y te piras.
En una comida es diferente: Estáis sentados uno frente al otro y no os queda más remedio que… bueno, hablar.
Quedar para comer es negativo lo mires por donde lo mires. Porque si el tío no te gusta tienes que aguantar de una a dos horas de silencios incómodos, sonrisas forzadas y conversaciones de relleno en las que no tienes ningún interés. Si por el otro lado te gusta la otra persona, lo más probable es que se te quede un trozo de espinaca entre los dientes o que hagas el ridículo comiéndote un plato de tallarines.
Por suerte mi cita no fue un desastre. O al menos no me lo pareció. Fueron cuatro horas de charla agradable y continuada, con bromas, chistes, anécdotas e incluso confesiones inconfesables. No hubo beso, sólo un abrazo y dos besos en la mejilla, con la promesa de volver a quedar pronto.

Seis días después sin tener noticias del tío barajaba distintas opciones:

  1. Ha muerto trágicamente atropellado por un autobús.
  2. Ha tenido que huir del país con el programa de protección de testigos.
  3. Pasa de mi culo.

Finalmente, tras echarle narices, decidí actuar con madurez y enviarle un mensaje proponiéndole una segunda cita.

Dos horas después.

El doble check azul no engaña.
Habemus bomba de humo.
Si os dijera que me dio igual mentiría. Me gustaba ese tío. Pero en momentos como ese no se puede hacer más que resignarse, coger la poca autoestima que te queda y felicitarte a ti misma por haber tenido la valentía de ir a por algo que querías (o por lo menos que te apetecía).
En fin.
¡Siguiente!
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