Esto es lo que pienso sobre lo que está pasando en Cataluña

A veces pienso

Soy una oscense de 25 años empadronada en Barcelona, ciudad en la que llevo viviendo 7 años de mi vida. Antes de estar aquí, pasé otros 6 en Lleida. La mitad de mi vida ha sido catalana, la mitad de mi sangre también lo es (gracias, papá). Dos mitades en las que ahora se compone, no mi corazón (demasiado melodramático), pero sí mi sentimiento de pertenencia, mi identidad, hoy más dividida que nunca.

Pero hay una cosa que las dos partes que componen quién soy tienen en común, y es la vergüenza. Vergüenza de un gobierno español que se esconde detrás de leyes o detrás de una carga policial desproporcional y desproporcionada. Vergüenza de un govern que huye hacia adelante, que no juega limpio, que se llena la boca con la palabra democracia, y que no me representa. Ninguno de los dos lo hace.

No hay palabras que puedan expresar la sensación de dolor y angustia al ver lo que está pasando. Pero lo peor de todo es ver con total claridad la falta de comprensión y de empatía por parte de unos y de otros. De ver el partido desde el banquillo y sentir que no te han invitado a que formes parte de él.

Porque, ¿cómo una española puede entender que los catalanes tienen derecho votar? ¿Y cómo una catalana puede decidir no querer la independencia a cualquier precio?

Puede que mis convicciones no coincidan contigo, pero no por ello valen menos. No soy una traidora, ni una fascista, ni una radical.  Y exijo respeto.

Exijo un gobierno que haga su trabajo, que no utilice a sus ciudadanos como marionetas políticas para generar imágenes que solo motivan el terror y el odio. Que utilizan las diferencias de opinión, tan naturales y razonables en una sociedad plural, como armas de doble filo.

A mí me parece bien que se vote, de forma legítima. Con campañas de sí y de no. Con validez, garantías y legalidad. Sin represión, presiones ni manipulación. Exijo una convocatoria en la que se llame a todos los catalanes, los del sí y de no, cuya única finalidad sea la de dar voz a todo el pueblo, y no solo a una parte.

Y creo entender que a esto lo llamamos democracia.

PD: Este post es difícil de ilustrar con una imagen, pero hay que añadir una cabecera para que quede más bonico. Yo he escogido ésta porque me parece simbólica y entiendo que no se da de hostias con lo que estoy explicando. Tampoco hace falta darle más vueltas. Gracias por leer.

Crítica enfurecida a Tokio blues (Norwegian Wood)

A veces pienso

Hay dos cosas que no suelen gustarme de leer best-sellers. La primera son las altas expectativas, que me hacen creer que de alguna manera ese libro va a mover algo dentro de mí. La segunda es que, a causa del hype, no he podido evitar hacerme una idea totalmente subjetiva de cómo va a ser esa historia, y es difícil dar en el clavo, con lo que suelen decepcionarme. No me fío de la gente que sólo lee esta clase de novelas.

Eso es justo lo que me ha pasado con Tokio blues. No es que sea una mala novela, es que no era lo que esperaba.

A grandes rasgos, la historia gira entorno a Watanabe en sus primeros años en la Universidad de Tokio, y su compleja relación con Naoko y Midori, dos chicas sistemáticamente opuestas.

Tengo que reconocer que prácticamente todos los personajes de esta novela me caen mal, a excepción de uno. Watanabe me parece, hablando claro, un penas. Y casi todos los personajes femeninos de la novela me parecen idiotas. De hecho, la forma en la que se trata la figura de la mujer me parece terriblemenete machista, cosificadora y paternalista. Aunque no hay que olvidar que la novela se ambienta en el Tokio de finales de los años sesenta, así que supongo que no debería extrañarme.

Watanabe cree que prácticamente todas las chicas con las que se encuentra de forma esporádica son estúpidas, a excepción, por supuesto, de su amada Naoko. Para poneros en situación, Naoko era la novia de su mejor amigo de la adolescencia, que se suicidó. Por su parte, Naoko se encierra en sí misma cayendo en una profunda depresión, que termina llevándola a una especie de sanatorio mental. Me exaspera la forma en la que Watanabe mitifica a Naoko, dotándole de un aura mística y misteriosa a lo que la gente de a pie llamamos transtorno mental.

Por otra parte tenemos a Midori, una excéntrica muchacha con la que Watanabe inicia una extraña relación de amistad. ya que ésta tiene novio y él se siente emocionalmente atado a la ausente e inestable Naoko, cuya relación se basa en intercambiarse cartas tan profundas y bonitas como deprimentes.

Como decía antes, solo hay un personaje que me ha parecido interesante, y es el de Reiko, la mejor amiga de Naoko en el sanatorio donde ambas se encuentran. Hay un momento de la novela en la que Reiko le cuenta su historia a Watanabe, y me parece la mejor parte del libro. Es un personaje completo y no por ello menos complejo, que evoluciona durante el relato -y que hace espabilar un poco al pobre protagonista- y que además nos brinda un final memorable. Porque sí, tengo que reconocer que el final del libro me parece fantástico.

Después de pasarte casi 400 páginas en un bucle infinito de nostalgia y tristeza, la novela se cierra con un golpe de efecto lleno de optimismo.

Lo recomiendo si te gustan los Beatles, la cultura japonesa y las colegialas deprimidas.

Terror significa esperar

A veces pienso

Y yo lo estaba esperando. Desde hace tiempo.

Concretamente, lo estaba esperando desde Noviembre de 2015, cuando unos animales se llevaron la vida de 137 personas en París.

Empecé a ir en bici a trabajar todos los días, porque me daba miedo ir en metro. Con los meses ese miedo se acalló, dejando paso a la inquietud.

Inquietud cuando el metro va lleno de gente. Inquietud cuando fui a una clase multitudinaria de yoga. Inquietud en conciertos, en fiestas. Inquietud al pasear por el centro atestado de gente. Esa sensación amarga en la boca, la tensión al sentir que no deberías estar ahí, que te empuja a huir y salvarte.

Nos hemos resignado a esperar, cruzando los dedos para que en el momento en que suceda no nos pille cerca a nosotros, ni a nadie que nos importe. Pero por mucho que lo esperemos, nada puede prepararnos para el momento en el que ocurre de verdad.

Y te preguntas qué pasará ahora, si lo peor ha pasado o si debemos seguir esperando.

Fuerza, Barcelona.

7 marcas para no vestir como las demás

Trapos

A mí, como a casi todo el mundo que conozco, me gusta Zara. Hay estilos para casi todos los gustos, calidad relativa y buen precio. PERO. Hay una verdad indiscutible que es:

Cuando ves a alguien que te cae mal llevando una prenda de ropa que tú tienes, esa prenda te deja de gustar y muy probablemente termines quemándola en un contenedor.

Esto es así. Somos animales mezquinos y volátiles. Y a mí personalmente me pasa. Bastante.

Podría decir que intento no comprar en Zara para no dar soporte a la explotación laboral, la contaminación o las grandes multinacionales sin corazón, pero no, intento no hacerlo para llevar ropa que nadie más lleve y así sentirme un poco más individualista y especial. Qué pasa.

Por eso hoy me ha parecido interesante hacer una especie de decálogo con algunas tiendas y páginas web que tienen ropa y accesorios que me gustan y que se salen del círculo vicioso de Mango-Inditex.

Tomad nota, que empezamos.

The Kooples

Este es uno de mis últimos descubrimientos. Si fuera una estrella de rock francés, probablemente solo llevaría ropa de esta marca. Si tuviera que quedarme con algo, sin duda serían los vestidos, las blusas y las chaquetas de cuero. Eso sí, es insanamente cara y obviamente no tengo nada de la marca.

Free People

Des luego no es una marca para vestir todos los días. Y si os digo la verdad me parece salvajemente cara para la calidad que tiene, sobretodo en algunos productos como las camisetas. Eso sí, su estética e identidad de marca son absolutamente envidiables y tienen unos vestidos que parece mentira que existan de verdad. Muy poco llevables a menos que te dediques profesionalmente a que te hagan fotos en un prado mientras trenzas coronas de flores. Pero da gusto mirarlos y para una ocasión (MUY) especial, podría llegar a lanzarme con alguno de ellos.

Sunshine strolls in Sicily 🌸☀️ •link in bio to shop•

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Kling

Una marca española y con una imagen innovadora y divertida. He comprado varias veces online y siempre lo he llevado todo hasta aburrirlo. Su estilo es entre inocente y gamberro, combina prendas naif con otras más rockeras y esa fusión de estilos tan original y desacomplejada me gusta.

🖐🏾 Eddie Cute 🖐🏾 @luisveintiuno 📸

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Glamorous

Otra marca inglesa también a la venta en ASOS. Destaca por tener de todo: desde bolsos hasta ropa interior, pasandome por vestidos, jeans, joyas… Su precio  es bastante bueno y los diseños son muy atrevidos. Es como la versión low cost de Free People.

Reformation

Con esta marca me pasa un poco lo mismo que con Free People. Sencillamente no me puedo permitir llevarla por varias razones: solo se vende en dos tiendas de Estados Unidos, los gastos de envío a España son como de 150€ y además es bastante cara. Con todo esto, encontrarla ha sido un descubrimiento y no quiero morirme sin que uno de sus vestidos acabe colgando algún día en mi armario.

Happy first day of allergy season, aka spring. #new

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Teta & Teta

Esto técnicamente no es una marca, en realidad se trata de un estudio de co-working en el que trabajan diferentes empresas, que paralelamente vende camisetas, bañadores y accesorios fabricados éticamente en Barcelona y que, un poco sin querer, han visibilizado el movimiento #FreeTheNipple.

Divuit Barcelona

Es una pequeña tienda de un pueblo de la provincia de Barcelona que vende joyas muy monas y que yo por lo menos no he visto en ningún sitio. Además mola porque es un negocio local y te sientes muy bien contigo mismo al comprar en sitios así.

Los lunes así son menos lunes. 🔝😍 #jewellery #shoponline #divuitbcn #goldplated #hoop #photography #divuit_bcn

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Los ‘Hell, yes’ de Marzo y Abril

A veces pienso

Cómo me gusta inaugurar secciones de forma conveniente y a voluntad. Como me he pasado la Wishlist por el arco de triunfo los últimos dos meses, he decidido escribir una especie de “favoritos” con alguna de las cosas destacables del último mes, o en este caso de los dos últimos. No puedo asegurar que lo haga cada mes, probablemente lo escriba cuando tenga suficientes cosas a destacar, o cuando me apetezca.

La Birchbox de Abril

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Me parece que no hace falta que diga que este post no es patrocinado por Birchbox (ja! Jajaja!) porque básicamente ni siquiera saben que existo, pero estoy muy contenta con la caja de este mes por 3 razones:

  1. Los dos meses de HBO gratis que me han permitido ver la final de Girls y la temporada 3 de The Leftovers sin tener que pelearme con los servidores de Pordede.com.
  2. Una pequeña paleta de sombras en tres tonos: un marrón oscuro, un champán y un blanco perlado. Con esto me puedo pintar los ojos directamente con los dedos.
  3. El perfume Notting Hill Femme de English Laundry. Vale la friolera de noventa euros el frasco de 50 tristes mililitros. Jamás en la vida me dejaría tanta pasta. Pero es el perfume al que quiero oler durante el resto de mi vida. Tengo un problema.

Alpargatas de Aladdin

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Sabéis que soy una incondicional de ASOS, pero encontrarme con estas zapatillas REBAJADAS a 35€ y encontrármelas en la web de Pull & Bear de Nueva Temporada por 30€ me ha dolido, y mucho. Lo siento ASOS, seguiré siendo fiel para comprar marcas que no encuentro en otros lados (Daisy Street, New Look o incluso vuestra marca propia), pero aquí me habéis decepcionado. Me las pillé en el Pull & Bear de Lleida y las amo locamente.

Lingerine Exotic de NYX

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Ha destronado al Cathedral de Kat Von D, es el labial que más he utilizado en los últimos tiempos y me alucina lo bien que queda, lo mucho que dura y lo fácil que se aplica. Mi pintalabios favorito del momento, el que siempre llevo conmigo.

Estos jerséis de Bershka

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Ya sé que hace demasiado calor y que ya no es tiempo de ir anunciando estas cosas, pero los jerséis de punto de Bershka han supuesto un antes y un después en mi vida. Son bonitos, tienen un montón de colores, un tacto alucinante y valen 6 euros. Corred, insensatas.

La Bella y la Bestia

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Era mi película favorita de Disney e ir a verla al cine supuso un momento de catarsis cerebral muy importante. Son las mismas canciones, casi los mismos diálogos y tienen unos detalles para la comunidad LGTB y Queer que me emocionaron mucho.

Leipzig

Hace un par de semanas me fui a Alemania con mi amiga Juju. Estuvimos unos tres días en Berlín y dos en Leipzig. Y la segunda me gustó muchísimo más. Seré que estoy anclada al Mediterráneo pero estas ciudades nórdicas tan grandes, cuadriculadas y frías me generan una sensación de desasosiego. Leipzig es una ciudad pequeña y preciosa de Alemania, con una arquitectura preciosa, más clásica, cálida y acogedora. Tiene unos parques que se te va la olla y me fui de allí enamorada.

Ricardo Cavolo y Zara

Conocí a este ilustrador en una exposición en Miscelánea gracias a mi amiga Ale, que es una moderna de los pies a la cabeza y por eso la adoro. Pues el muchacho lo está petando y Zara ha lanzado una colección cápsula con ilustraciones diseñadas por él (creo que ya no se pueden encontrar en la web, sorry). Me he hecho con una minifalda vaquera y con una camiseta que, aunque no entra dentro de la línea, le va como anillo al dedo. ¡Fueguito, fueguito!

Mudanza

¡Me he mudado, señores! Sí, otra vez. Y no sabéis lo feliz que me siento de volver a mi antiguo barrio y de convivir con una de mis mejores amigas. Además el piso es perfecto y morimos de ganas de volvernos locas decorándolo. Estas son algunas ideas (tened en cuenta que las he sacado de Pinterest y por tanto no existen en la vida real):

¡Eso es todo!